Coronilla a la Divina Misericordia

Una oración para confiar, pedir misericordia y encontrar esperanza. "Jesús, en Ti confío."

¿Por qué rezamos la Coronilla y qué gracias nos regala Jesús?

La Coronilla de la Divina Misericordia es una de las devociones más profundas y populares dentro del catolicismo contemporáneo. Tiene su origen en las revelaciones que Santa Faustina Kowalska, una monja polaca, recibió de Jesús personalmente en la década de 1930.

¿Por qué rezarla?

1. Es un acto de intercesión

Al rezarla, pides "misericordia para nosotros y para el mundo entero". No es solo una oración personal, sino un acto de caridad hacia los demás, especialmente hacia quienes más lo necesitan o están alejados de su fe.

2. Se centra en el Misterio Pascual

La oración se basa en ofrecer a Dios Padre "el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad" de Jesús. Es una forma de unir el propio sacrificio diario al sacrificio de Cristo en la cruz.

3. Fomenta la confianza

El lema central de esta devoción es "Jesús, en Ti confío". Rezarla ayuda a entrenar la mente y el espíritu para soltar el control y confiar en que existe una bondad superior que sostiene la vida, incluso en momentos de crisis.

Promesas de nuestro Señor al rezarla

De acuerdo con los escritos de Santa Faustina, Jesús le comunicó promesas específicas para quienes rezan esta oración con fe:

  • Paz en la hora de la muerte: Se dice que quien la reza (o por quien es rezada en su agonía) recibirá una gran misericordia en ese momento crítico. La promesa es que Jesús se interpondrá entre el juicio del Padre y el alma agonizante, no como Juez justo, sino como Salvador misericordioso.
  • Conversión de los pecadores: Es considerada una herramienta poderosa para "ablandar" corazones endurecidos o personas que atraviesan crisis existenciales profundas.
  • Consuelo en momentos de desesperación: Ayuda a calmar la ansiedad y el miedo, recordándote que la misericordia divina es infinita y que ningún error es más grande que el perdón de Dios.
  • Obtención de gracias especiales: Santa Faustina escribió que Jesús prometió conceder todo lo que se le pida a través de esta oración, siempre que sea conforme a su voluntad (es decir, que sea bueno para el alma de quien lo pide).

¿Cómo rezar la Coronilla a la Divina Misericordia?

1. La Señal de la Cruz

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

3. Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

4. Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

En cada grano mayor del Rosario

Padre Eterno,
Te ofrezco
el Cuerpo, la Sangre,
el Alma y la Divinidad
de Tu amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación
de nuestros pecados
y los del mundo entero.

En cada grano menor del Rosario (×10)

Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

Invocación final (se reza tres veces)

Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

Oración para concluir (opcional)

Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos. Amén.

"Jesús, en Ti confío."