El origen del Rosario
Origen temprano (primeros siglos)
Desde los primeros cristianos existía la costumbre de repetir oraciones, especialmente los salmos. Los monjes rezaban los 150 salmos, pero como no todos sabían leer, los fieles comenzaron a sustituirlos por 150 oraciones sencillas, como el Padre Nuestro. Para llevar la cuenta, usaban cuentas o nudos: ahí nace la idea del "rosario" como objeto.
Edad Media (siglos XII–XIII)
Con el tiempo, la oración del Ave María empezó a difundirse y a reemplazar al Padre Nuestro en esta práctica repetitiva. Se comenzó a organizar en grupos de 10 (lo que hoy llamamos "decenas").
Existe una tradición muy conocida que dice que la Virgen María se apareció a Santo Domingo de Guzmán (siglo XIII) y le enseñó el Rosario. Sin embargo, históricamente no hay pruebas sólidas de que el Rosario completo surgiera exactamente en ese momento; más bien, esa tradición refleja cómo los dominicos ayudaron mucho a difundirlo.
Consolidación (siglos XV–XVI)
Un monje cartujo llamado Alano de la Roche (siglo XV) organizó el Rosario en sus 15 misterios originales (gozosos, dolorosos y gloriosos). Más adelante, en 1571, el Papa San Pío V oficializó el Rosario y lo impulsó fuertemente, especialmente después de la batalla de Lepanto.
Evolución posterior
En 2002, el Papa Juan Pablo II añadió los misterios luminosos, completando los cuatro grupos actuales.